lunes, 7 de mayo de 2012

DURAN DURAN: 30 años no es nada

Presentando su nuevo disco All you need is now, la banda británica volvió a tocar en nuestro país. Repasó sus mejores temas y demostró una vez más por qué están tan vigentes





Duran Duran es una banda consolidada, de eso no hay dudas. 30 años de carrera, 13 álbumes de estudio, al menos 21 hits en el top 20 de Inglaterra. Han ido siempre de la mano de las vanguardias, tanto de la música como de la imagen (si el videoclip mató a las estrellas de radio, la culpa es un poco de ellos). Será por esa razón que siguen estando tan vigentes como en 1982. Será por esa razón que pueden darse el lujo de llenar el Luna Park y lograr que un público que promedia los 40 años de edad haga pogo y se divierta durante casi dos horas. El viernes, el Palacio de los Deportes se transformó en una disco: hubo pop, funk, baladas y algo de rock. Fue un combo ideal.
La noche abrió con la encantadora “
Before the Rain”, una bella canción cargada de poesía que insólitamente cierra su nuevo disco All you need is now, editado en 2010. Por supuesto, el público enloqueció al escuchar “Planet Earth”, el primer hit (en todo sentido), seguida de “A view to a Kill”. El cantante Simon Lebon eligió a Charlie de Tucumán, apiñado en la primera fila, para que lo ayude a cantar la próxima canción. Si bien el muchacho estaba más empeñado en captar el momento con su cámara, finalmente logró entender que tenía que cantar el “shananana” de "The Reflex".
La noche entraba en clima, y la inconfundible “Come Undone” hizo que las parejitas se acurrucaran. Anna Ross, una morena de piernas infinitas a cargo de los coros, pasó al frente con “Safe” y seguidamente todos corearon felices con “Is there something I should know?”. El baterista Roger Taylor mostró su dominio en los parches con “Girl's Panic” y Lebon se subió a la acústica para “Save a prayer”, mientras la gente acompañaba la canción con sus celulares encendidos.

Luego al bajista John Taylor le llegó la hora de demostrar por qué es uno de los mejores en su rubro: psicodelia funk con “Notorious” y mucho rock con “White Lines”, dos temas en los que realmente se luce. Lo acompaña en todo momentoDom Brown (guitarra) que a pesar de no ser un miembro original de la banda, sabe llevar con soltura y carisma su rol.

“Queremos dedicar esta canción a Adam Yauch de los Beastie Boys” dijo Lebon haciendo mención a la triste noticia del fallecimiento del músico, y los acordes de “Ordinary World” adornaron la velada. Un momento divertido y casi insólito vino de la mano de “Hungry like the wolf”, cuando Lebon comenzó a cantar a destiempo y tuvieron que volver a arrancar. Después, todos los brazos arriba para “Sunrise” y “Wild Boys”, canción en la que incluyeron una porción de “Relax” de la banda Frankie Goes to Hollywood.

Los bises arrancaron en manos de Nick Rodes (teclados), que parece un personaje sacando de un cuento de ciencia ficción. El tecladista es un alienígena autista, que se pone a cargo el soporte de todo el show. Sin su aporte, la banda sonaría al 50%, y a pesar de estar escondido detrás de los comandos de su nave espacial, no pasa desapercibido ni un segundo. Tal es así que miles de flashes iluminan el escenario para que Rodes toque las primeras notas de “Girls on Film”. La canción lleva el ritmo ideal para presentar a cada miembro de la banda, con un Simon Lebon haciendo mosh entre la gente, cual eterno adolescente y por supuesto, la ya clásica invitación a alguna chica para que lo presente. Mercedes, es la elegida, pero atrapada en la emoción del momento y el griterío no comprende muy bien qué debe hacer y repite una y otra vez su nombre: “Mercedes, Mercedes” hasta que se ilumina y de una vez por todas pronuncia: “Mr. Simon Lebon”. (nota mental para Mercedes: el chiste es decir Bon, Simon Lebon)

Ya en el final, Simon Willescroft (saxo y percusión) pasó al frente y sonó “Rio”, tema ideal para el cierre: ritmo y un estribillo pegadizo que resume todo el glam de la new wave en una sola canción.

Duran Duran realmente cumplió. Tocó una catarata de hits y algunas de sus nuevas canciones, todo en la medida justa. Para aquellos que disfrutan de un concierto efectista, fue una lista de temas acertada. Para los puristas de la banda (como quien escribe), tal vez faltó algún tema de Liberty, Red Carpet Massacre y por qué no, algún cover de Thank You. Lo importante es que 30 años después, Duran Duran es una de las mejores bandas pop, y de eso no quedan dudas.

sábado, 10 de marzo de 2012

BOB GRUEN: “Sexo, drogas, una cámara de fotos y Rock n´Roll”

Del 07 de Diciembre al 11 de Marzo, el Centro Cultural Borges ofrece una selección de 70 fotos del reconocido fotógrafo de rock Bob Gruen. Por su lente pasaron los más grandes íconos de la historia de la música: John Lennon, Muddy Waters, los Rolling Stones, Elvis, Madonna, Bob Dylan, Michael Jackson y Bob Marley, entre muchos otros. Compartió giras con bandas new wave de finales de los años 70´s como Blondie y tuvo el lujo de registrar lo mejor de la escena punk de Inglaterra: Los Sex Pistols y The Clash.

Es difícil hacer un análisis en términos de creatividad cuando uno ve una muestra como la de Bob Gruen. Se trata de un registro histórico, de un fotógrafo que supo entrar en escena en el momento exacto y tuvo el privilegio de fotografiar a los más grandes de la historia en su mejor momento. Sus imágenes trabajan el lenguaje referencial aplicado a hechos históricos. Sucesos reales volcados a contar aquello que aconteció. Entonces uno se encuentra con Debbie Harry, cantante de Blondie, sacando la lengua provocativamente a cámara abrazada a un flaquito con flequillo que fuma y toma una cerveza. Ese muchachito de minúscula apariencia no es otro que Iggy Pop. La iguana y la blonda se encuentran en el back stage de un concierto en Canadá en 1977.

Los Sex Pistols miran a cámara, fuman y se emborrachan en un avión. En la misma imagen, una nena también mira a cámara. Son el ying y el yang, todo en una misma ecuación de luz. La filosofía punk, individualista, autodestructiva, pesimista y rebelde, se sienta detrás de la inocencia que puede transmitir la mirada de un niño. No se trata de una gran imagen a nivel técnico, pero registra un momento único. Eso es Bob Gruen, un fotógrafo capaz de estar ahí, y sacar de sus retratados un dejo de complicidad y espontaneidad a la vez. Su cámara es testigo y secuaz. Eso es lo que lo hace tan particularmente bueno.

Algunos momentos típicos del Rock, como Los Ramones esperando un vuelo aburridísimos en el aeropuerto de Nueva York. Momentos impensables, como Alice Cooper junto a Salvador Dalí. John Lennon y Yoko Ono abrazando un pequeñísimo Sean Lennon, o compartiendo unas melodías al piano junto a Mick Jagger. No hay retratos robados, pero sí la famosa esencia del instante preciso que nos ha dejado Cartier Bresson. Los dejos de espontaneidad de los protagonistas de cada una de esas imágenes se funden con la presencia del fotógrafo. Bob Gruen tiene la capacidad para mostrar a través de sus fotos una mezcla entre humildad y efervescencia que todo rock star debe tener. Keith Richards y Tina Turner sonrientes abrazando una botella de Jack Daniels, el amor incondicional de Lennon y Yoko caminando de la mano por un parque. Misceláneas de una generación llena de historias que se pueden contar solo con mirar sus fotografías.

A la muestra se le suma otro gran ingrediente: imágenes en vivo. Tal vez en su costado más creativo, Bob Gruen logra un excelente registro de los más grandes momentos de la historia del rock: Elton John volando sobre su piano, una eufórica Tina Turner zarandeando sus cortos vestidos plateados, Steven Tyler contorsionado le canta a un montón de manos que lo idolatran desde la oscuridad del público, David Bowie con guantes de boxeo y la hermosa Patty Smith dando todo de si frente al micrófono.

La muestra es variada, sumamente interesante, pero tiene dos detalles que le juegan en contra. Por un lado la impresión de las fotos fue hecha en un 80% con un sistema de ploteos montados en fibrofácil. En cierta forma esta elección le quita el romanticismo que una imagen impresa del negativo original suele tener. Son pocas son las copias en papel fotográfico, y esas copias originales enmarcadas correctamente, justifican el invaluable registro históricos de Bob Gruen. Por otra parte, en un costado de la sala, se encuentra una inentendible instalación con una cama, cassettes viejos y un montón de imágenes fotocopiadas pegadas en la pared. Se entiende que la intención es simular la habitación de un adolescente colmada de las imágenes que el fotógrafo publicó a lo largo de los años para las revistas Creem y Rock Scene; pero verdaderamente la instalación no aporta ningún sentido, muy por el contrario opaca el nivel fotográfico de todas las fotos que se compilan en la muestra.

A pesar de estos detalles la exhibición justifica una visita. Al
fin y al cabo, es solo rock n´roll.

martes, 7 de febrero de 2012

Aborígenes a 220 voltios

Buenos Aires Karma presentó oficialmente su segundo disco Limo en La Trastienda.

Se escucha una música suave, casi aniñada, que crece y crece. Con voz tenue Emanuel Saez (guitarra y voz) susurra las siguientes palabras: “Todo lo que imaginas puede ser verdad” mientras acordes largos y efectos de pedalera van generando un clima musical que muy pronto será errático y nos permitirá vagar por un sinfín de estados emocionales. Así, BAK abre la noche en La Trastienda, una noche de canciones eclécticas, que invitan al vuelo mental y seducen por sus bases de bajo sólidas y la batería endemoniada; como una tribu funk poseída por los rituales del rock.

Eligen “Montaña”, en clave más pop, como segundo tema y esta vez PabloPassano (voz y guitarra) se hace cargo de las palabras. “Barrilete” sigue esa línea y el show entra en su mejor clima con la extravagante “Aborígenes eléctricos”, cuyo sonido de batería, a cargo de Juan Ruiz, invita a saltar como si del piso salieran llamaradas de fuego.

Llega en turno de cantar en otro idioma: “When nothing feels like home” mezcla palabras en español e inglés, y recuerda a las primeras canciones con las que los BAK se hicieron conocidos. A medida que avanza la noche, van pasando uno a uno los nuevos temas de Limo, su recientemente editado LP. “Soles de la noche” y “Good bass” son ideales para que las chicas muevan las piernas sensualmente siguiendo las macizas melodías del bajo de Gregorio Martínez. Cada una de las canciones tiene su toque de color y terminan de sonar pulidas gracias a pequeños detallecitos de los que se hace cargo el nuevo integrante de la banda, Luciano Taranto. Este hombre orquesta sintetiza teclados, toca la guitarra acústica y hace coros, perfeccionando cada segundo las melodías que suenan sobre el escenario.

Es hora de tocar alguna que sepamos todos: “Another gun for my crimes” de su EP Nadie respira por vos, y la mágica “Samsara” fusionada con “Nubes negras”. Un safari por la noche porteña con “Zoológico urbano”, seguida de la satánica “Violento para los niños” es el combo ideal para el cierre de la noche.

Buenos Aires Karma sigue creciendo con cada uno de sus discos. Demuestran talento y originalidad. Son una propuesta fresca, llena de imágenes musicales y rituales melódicos que vale la pena escuchar.

Covers al estilo Axl Rose

En la lluviosa noche del sábado y ante 35.000 personas, G N´R se presentó en La Plata en el marco de su gira latinoamericana


ADVERTENCIA: Si usted es fanático/a de G N´R no todo lo que leerá en esta nota será de su agrado.

Lo que sucede con Guns N´Roseses complicado. Por un lado están las canciones que los supieron hacer una de las mejores bandas en la historia del rock. Por el otro, están sus integrantes originales repartidos por diferentes proyectos (Slash o Duff McKagan's loaded). Y después estáAxl Rose, heredero del nombre de la banda y de todas las excentricidades que supo cosechar en sus días de gloria. Poco queda de aquel grupo que supo ser controversial y llenar estadios con su música y actitud. Con eso poco que queda alcanza y punto.

40 minutos después de lo anunciado Guns N´Roses salió a escena en el Estadio Único. Los primeros acordes de “Chinese Democracy” sonaron en un escenario inmenso, decorado con un muñeco inflable rojo de Mao Tse Tung en un costado. La noche empezó a tomar color cuando Axl preguntó "¿Saben dónde están?" y la obligatoria “Welcome to the Jungle” hizo poner a todo el mundo de pie. El sonido no era bueno, al menos en las plateas laterales del estadio, pero de a poco se fue acomodando. “It´s so Easy” y “Mr. Brownstone” hicieron lucir por primera vez a Ron "Bumblefoot" Thal, el más virtuoso de los tres guitarristas con los que cuenta la nueva formación de la banda. El barbudo se las ingenió para demostrar que es puro virtuosismo y hasta hizo una interesante versión del tema de “La Pantera Rosa” promediando el show. (Cualquier parecido con el solo de Slash y su versión del tema de la película de “El Padrino” es pura coincidencia)

Por momentos la lista de temas no es tan prometedora, la melancólica “Sorry” no alcanza para entusiasmar al público que sólo se emociona con las canciones más populares. “Live and Let Die” hace una vez más que todos festejen, mientras el escenario escupe llamaradas de fuego. Axl Rose ya no corre como antes, ni mueve sexy las caderas, pero a pesar de su estado físico, mejor que el de su última visita a la Argentina, se las arregla para saltar un poquito en una pata y remata con la misma fuerza de siempre sus gritos característicos para el final de cada tema, demostrando que todavía puede cantar.

“You could be mine” es otro claro ejemplo de cómo funciona este nuevo G N´R: más fuegos artificiales y un solo de guitarra repartido entre Ron Thal y DJ Ashba, que se encargará de los solos más melódicos de la noche. Absolutamente opacado queda el rol de Richard Fortus en la tercera guitarra, que a pesar del parecido físico con Slash, al menos en el atuendo con galera y cigarrillo incluidos, no consigue convencer.

El grupo intercambiaba grandes canciones con extensos solos, donde Axl Rose desaparecía del escenario, lo que hacía muy difícil entrar el clima. Incluso le dio lugar al tecladista Dizzy Reed, el único que quedó de aquellos años de gloria, quien tuvo sus 15 minutos de fama con un inexplicable solo de piano de cola al frente del escenario; piano donde más tarde Axl tocó una bizarra versión de “Another Brick in the Wall” de Pink Floyd fusionada con la increíble “November Rain” en una versión un tanto amable. También tocaron otro cover, “Riff Raff” de AC/DC, tema que solían hacer en sus comienzos y si uno investiga está grabado en algún viejo demo de la banda.

El cierre fue el resumen de un show de casi dos horas y media. “Knocking on Heavens Door” “Nightrain” y “Don´t Cry” fueron el momento de mayor fluidez musical de la noche que se vio cortado por la innecesaria “Madagascar”. Por suerte tocaron una excelente versión a pura fuerza de “Paradise City” que sirvió para culminar un show lleno de vaivenes musicales. Axl y compañía salieron una vez más al escenario para saludar en el inmenso estadio de La Plata. Insólitamente feliz y agradecido con el público argentino, levantó banderas y algún que otro corpiño.

Guns N´Roses cumplió pero no sorprendió, sin embargo el amor local por el pelirrojo es tan incondicional que finalmente todos se fueron contentos a casa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

TEARS FOR FEARS: Éxitos hasta que se te caigan las lágrimas

La banda inglesa se presentó en el Luna Park, en su tercera visita a la Argentina, repasando los grandes éxitos de su carrera con sonido impecable y muy buena energía

La puntualidad inglesa no es un mito. Corrían las 21:00 y apenas un segundo, cuando el dúo británico Tears For Fears salió al escenario del Luna Park, 15 años después de su última visita a la Argentina. Lo hicieron con toda la artillería pesada puesta al hombro: “Everybody Wants to Rule the World” arrancó y el estadio, colmado casi en su máxima capacidad, enloqueció, en lo que iba a ser una noche sin respiro. El sonido fue impecable de principio a fin. "Secret World" de su último álbum de estudio Everybody Loves a Happy Ending”(2004) seguida de uno de los mejores temas de la banda “Sowing the seeds of love”. Roland Orzabal (voz y guitarra), líder indiscutible de la banda y su compañero Curt Smith (voz y bajo) se abrazan y no paran de sonreír. La energía que irradian es fantástica y se nota que la están pasando bien.

“Buenas Noches”, dice Orzabal en impecable español, y se despacha algunas otras palabras aprendidas en el idioma de sus abuelos “¿Dónde está mi amor perdido? Se fue a la peluquería” se divierte, y saluda a sus “parientes” en la platea alta: “Ahí están mis primos”. El sonido del teclado a cargo de Doug Petty arranca las primeras notas de “Change” del disco “The Hurting” (1983) y es seguida por “Call Me Mellow ('Let Em In' snippet)” y la indiscutiblemente Beatlesca “Everybody Loves a Happy Ending”.

“Vamos a hacer la versión original de esta canción”, comenta Smith, para “Mad World” (en el 2001 se relanzo esta canción en forma de balada formando parte de la banda de sonido del desconocido thriller Donnie Darko), donde la batería de Jamie Wollam se escucha hasta en el más ínfimo detalle y recuerda a los tambores de una tribu africana. Con sonido más electrónico tocan “Memories Fade”, seguida de la dulce “Closest Thing to Heaven" donde se luce la guitarra de Charlton Pettus.

Llega el momento de un cover: “Billie Jean” (¡Sí, la de Michael Jackson!) en una versión que funde acordes de blues con el inconfundible rango vocal de Roland Orzabal y da lugar a la perlita del show: el corista Michael Wainwright. El pelado derrocha carisma. 20 minutos antes del comienzo del espectáculo, salió al escenario, a modo de banda soporte, con la cara pintada de blanco y canto con su guitarra algunas canciones de su disco solista “The Circus is coming to Town”, más tarde siguió haciendo de las suyas, reemplazo a Oleta Adams (cantante que solía acompañar a la banda y es conocida por su indiscutible voz) en “Advice fot the Young at Heart” y entono en forma impecable los agudos de Woman in Chains”.

El show iba llegando a su fin. La hermosa “Badman´s Song” y sus lírica fuerte se funden en el impecable registro de Orzabal, que a pesar de los años sigue siendo un increíble cantante. Para aquellos que pudimos verlo en el Teatro Coliseo, allá por 1996, podemos afirmar que es uno de los mejores intérpretes que tiene la escena del pop a pesar de los años; su voz no se añeja, evoluciona y es cada vez más intensa.

Dos grandes hits para el cierre: “Break It Down Again”, el único tema de “Elemental”(1993), primer disco de la banda sin Smith, y “Head Over Heels” de “Songs from the Big Chair”(1985). Los músicos se van pero el público quiere más. Cierran la noche con Shout” y todos con las manos arriba cantando los coros.

Tears For Fears está de vuelta y se nota. La dupla de Roland Orzabal, carismático y más inspirado que nunca, con Curt Smith, siempre dulce y prolijo, hacen de esta banda una perfecta fusión del new wave de los 80´s con el sonido fresco del pop actual. Suenan increíblemente bien y disfrutan lo que hacen. Eso es lo que le transmiten al público. Esperamos nos vuelvan a visitar una vez más, tal vez con nuevo disco bajo el brazo.