miércoles, 5 de octubre de 2011

TEARS FOR FEARS: Éxitos hasta que se te caigan las lágrimas

La banda inglesa se presentó en el Luna Park, en su tercera visita a la Argentina, repasando los grandes éxitos de su carrera con sonido impecable y muy buena energía

La puntualidad inglesa no es un mito. Corrían las 21:00 y apenas un segundo, cuando el dúo británico Tears For Fears salió al escenario del Luna Park, 15 años después de su última visita a la Argentina. Lo hicieron con toda la artillería pesada puesta al hombro: “Everybody Wants to Rule the World” arrancó y el estadio, colmado casi en su máxima capacidad, enloqueció, en lo que iba a ser una noche sin respiro. El sonido fue impecable de principio a fin. "Secret World" de su último álbum de estudio Everybody Loves a Happy Ending”(2004) seguida de uno de los mejores temas de la banda “Sowing the seeds of love”. Roland Orzabal (voz y guitarra), líder indiscutible de la banda y su compañero Curt Smith (voz y bajo) se abrazan y no paran de sonreír. La energía que irradian es fantástica y se nota que la están pasando bien.

“Buenas Noches”, dice Orzabal en impecable español, y se despacha algunas otras palabras aprendidas en el idioma de sus abuelos “¿Dónde está mi amor perdido? Se fue a la peluquería” se divierte, y saluda a sus “parientes” en la platea alta: “Ahí están mis primos”. El sonido del teclado a cargo de Doug Petty arranca las primeras notas de “Change” del disco “The Hurting” (1983) y es seguida por “Call Me Mellow ('Let Em In' snippet)” y la indiscutiblemente Beatlesca “Everybody Loves a Happy Ending”.

“Vamos a hacer la versión original de esta canción”, comenta Smith, para “Mad World” (en el 2001 se relanzo esta canción en forma de balada formando parte de la banda de sonido del desconocido thriller Donnie Darko), donde la batería de Jamie Wollam se escucha hasta en el más ínfimo detalle y recuerda a los tambores de una tribu africana. Con sonido más electrónico tocan “Memories Fade”, seguida de la dulce “Closest Thing to Heaven" donde se luce la guitarra de Charlton Pettus.

Llega el momento de un cover: “Billie Jean” (¡Sí, la de Michael Jackson!) en una versión que funde acordes de blues con el inconfundible rango vocal de Roland Orzabal y da lugar a la perlita del show: el corista Michael Wainwright. El pelado derrocha carisma. 20 minutos antes del comienzo del espectáculo, salió al escenario, a modo de banda soporte, con la cara pintada de blanco y canto con su guitarra algunas canciones de su disco solista “The Circus is coming to Town”, más tarde siguió haciendo de las suyas, reemplazo a Oleta Adams (cantante que solía acompañar a la banda y es conocida por su indiscutible voz) en “Advice fot the Young at Heart” y entono en forma impecable los agudos de Woman in Chains”.

El show iba llegando a su fin. La hermosa “Badman´s Song” y sus lírica fuerte se funden en el impecable registro de Orzabal, que a pesar de los años sigue siendo un increíble cantante. Para aquellos que pudimos verlo en el Teatro Coliseo, allá por 1996, podemos afirmar que es uno de los mejores intérpretes que tiene la escena del pop a pesar de los años; su voz no se añeja, evoluciona y es cada vez más intensa.

Dos grandes hits para el cierre: “Break It Down Again”, el único tema de “Elemental”(1993), primer disco de la banda sin Smith, y “Head Over Heels” de “Songs from the Big Chair”(1985). Los músicos se van pero el público quiere más. Cierran la noche con Shout” y todos con las manos arriba cantando los coros.

Tears For Fears está de vuelta y se nota. La dupla de Roland Orzabal, carismático y más inspirado que nunca, con Curt Smith, siempre dulce y prolijo, hacen de esta banda una perfecta fusión del new wave de los 80´s con el sonido fresco del pop actual. Suenan increíblemente bien y disfrutan lo que hacen. Eso es lo que le transmiten al público. Esperamos nos vuelvan a visitar una vez más, tal vez con nuevo disco bajo el brazo.


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